Connecticut Necesita una Nueva Manera de Identificar a los Estudiantes de Bajos Ingresos

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Connecticut Necesita una Nueva Manera de Identificar a los Estudiantes de Bajos Ingresos

By Por Katie Roy

En todo Connecticut, el acceso de los niños a las oportunidades juega un papel fundamental para su éxito escolar. Desafortunadamente, los niños que viven en hogares de bajos ingresos a menudo tienen acceso reducido a las oportunidades y, con frecuencia, necesitan ayuda adicional en la escuela para asegurar que tengan la misma oportunidad de éxito.

Desde la inestabilidad de vivienda e inseguridad alimentaria hasta la exposición al lenguaje limitado y padres que trabajan en diferentes lugares, los estudiantes de las familias de bajos ingresos se enfrentan a una variedad de desafíos potenciales que afectan su aprendizaje. Como muy a menudo resulta ser, estos retos pueden contribuir a la disminución en el rendimiento escolar de los estudiantes de bajos ingresos. Esto es particularmente cierto en Connecticut, donde el nivel de educación de los estudiantes ha demostrado estar correlacionado fuertemente con el ingreso familiar medio de un distrito escolar.

Entonces, ¿cómo está Connecticut identificando a los estudiantes de bajos ingresos y asegurándose de que tengan los recursos que necesitan para igualar las oportunidades educativas de sus pares más ricos?

La respuesta: no muy bien.

Actualmente, Connecticut identifica a los estudiantes de bajos ingresos en base a su elegibilidad al almuerzo gratuito o a precio reducido, o “FRPL.” Sin embargo, utilizar la elegibilidad al FRPL para identificar a los estudiantes de bajos ingresos se está volviendo rápidamente problemático debido a la Disposición de Elegibilidad Comunitaria (CEP) de la ley federal de Niños Sanos y Sin Hambre del 2010, que permite a todos los estudiantes recibir comidas sin ningún costo si es que al menos el 40 por ciento de su escuela participante o inscripción distrital es identificada como elegible al FRPL a través de la certificación directa.

(La certificación directa es un método por el cual los estudiantes considerados categóricamente en riesgo de hambre pueden calificar para recibir comidas escolares sin costo, sin necesidad de completar su solicitud de FRPL. Los estudiantes de Connecticut están directamente certificados si están inscritos en SNAP, TANF, TFA, Head Start, o Pre-K Even Start. Además, los distritos pueden catalogar a los estudiantes como adoptivos, sin hogar, o jóvenes que huyeron, para efectos de certificación directa.)

Desde su introducción, la tasa de participación CEP entre las escuelas y distritos de Connecticut ha incrementado anualmente, culminando en 42 distritos y con un estimado de 130.000 estudiantes de Connecticut que participaron, eran elegibles para participar, o cerca a ser elegibles para participar en el CEP para el año escolar 2015-16.

A pesar que CEP es un programa valioso de nutrición, hace que FRPL sea funcionalmente inutilizable como punto de referencia para el recuento de los estudiantes de bajos ingresos y tiene el efecto de inflar artificialmente los tipos de FRPL en las escuelas y distritos participantes debido a que todos los estudiantes reciben comidas sin costo, sin importar sus ingresos familiares. Esta inflación es particularmente importante cuando se trata de financiamiento escolar.

A pesar que la fórmula de Colaboración de Costos Educativos de Connecticut (ECS) ya no está siendo utilizada fielmente para la distribución de ayuda educativa estatal a los municipios, el marco del cual se basa la subvención proporciona fondos adicionales para los estudiantes que son elegibles a FRPL. A medida que más distritos de mayor necesidad adoptan el CEP, las tasas del FRPL de los distritos llegan al 100 por ciento, es decir, todos los estudiantes en el distrito podrían ser considerados de bajos ingresos bajo cualquier fórmula de financiación educativa que trata de dar fondos adicionales para estudiantes de bajos ingresos, a pesar de que no todos los estudiantes vivan en hogares de bajos ingresos.

Con casi una cuarta parte de los estudiantes de Connecticut identificados de bajos ingresos mediante CEP, y con la participación en el programa que se espera que continúe aumentando, el uso de FRPL como un punto de referencia para estudiantes de bajos ingresos ya no es una medida precisa o útil para el financiamiento escolar.

Como resultado, Connecticut debe considerar un punto de referencia alternativo para medir a los estudiantes de bajos ingresos para efectos de una fórmula de financiación escolar en todo el estado. Nuestra investigación descubrió que si agregamos a HUSKY A (un programa de Medicaid para niños de Connecticut que incluye a niños recién nacidos hasta sus 19 años y sus cuidadores) a las medidas que actualmente se utilizan para certificar directamente a los estudiantes para comidas escolares, esto sería una buena alternativa y una solución al problema creciente de identificar con precisión a los estudiantes de bajos ingresos.

Con el 93 por ciento de niños participantes elegibles, agregar una alta tasa de utilización de HUSKY A a los programas y categorías actualmente utilizadas para la certificación directa ofrece la capacidad de medir con mayor precisión los porcentajes de estudiantes de bajos ingresos, al mismo tiempo evitando disminuir el número de estudiantes en general de bajos ingresos en los distritos más necesitados del estado. Además, al comparar el número de estudiantes identificados de bajos ingresos bajo FRPL al número de estudiantes identificados como potencialmente de bajos ingresos al emplear HUSKY A para una habilitación directa, encontramos que ambos referentes identifican un número similar de niños de bajos ingresos.

Los estudiantes de bajos ingresos de Connecticut necesitan y merecen un sistema de financiamiento a la educación equitativo que reconoce, y toma en cuenta, la variedad de retos que ellos puedan enfrentar y que puedan afectar su éxito educativo. Sin embargo, para distribuir los recursos de la educación de manera justa, Connecticut debe hacer la transición a un nuevo método para identificar con precisión a los estudiantes de bajos ingresos.

La adición de HUSKY A al programa de certificación directa de Connecticut no sólo sería un salto hacia datos más precisos, sino sería un paso positivo en el camino hacia la financiación escolar equitativa y la entrega de recursos y oportunidades que todos los estudiantes de Connecticut merecen.

 

Katie Roy es la directora y fundadora del Proyecto de Financiamiento Escolar de Connecticut, una organización no partidista, sin fines de lucro que trabaja para identificar soluciones a los problemas de financiación de las escuelas de Connecticut que sean justas para los estudiantes, comunidades y contribuyentes. La organización publicó recientemente un reporte titulado “Logrando un Mejor Punto Referente para los Estudiantes de Bajos Ingresos en Connecticut.”

 

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September 13, 2016

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