La Historia de Claudio Martins

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Series del Sueño Americano

La Historia de Claudio Martins

By Mariana Silva - Traducción: Jamal Fox

En esta edición, nuestro entrevistado para el perfil del Sueño Americano es el asesor financiero, Claudio Martins, quien comparte con nosotros su viaje personal a EE.UU.
En 1980, Martins tomó una decisión que cambió su vida para siempre: salió de la ciudad de Belo Horizonte, Brasil, y se trasladó a Nueva Jersey. Se quedó en la casa de su primo durante un mes, y luego decidió mudarse a Nueva York, donde estudiaría inglés y trabajaría. Al principio, sus planes eran pasar unos meses allí y regresar a Brasil. Sin embargo, le gustó tanto que decidió quedarse.

“Como con la mayoría de los inmigrantes, muchas cosas sucedieron en mi vida. Tuve varios trabajos y no fue fácil al principio porque no hablaba ni una palabra de inglés. Las tecnologías de hoy no estaban disponibles antes. Por ejemplo, tenía que dejar mi casa con un mapa hecha a mano para no perderme. Las instrucciones eran básicas, como “camina dos cuadras y gira a la derecha, luego a la izquierda”, recordó, riendo.

El tiempo pasó y nuevos empleos y oportunidades introdujeron a Martins a una nueva industria: la gastronomía. Comenzó a trabajar en un restaurante haciendo sándwiches, y más tarde, se convirtió en el gerente general. “Tan pronto como me hice residente legal, dejé el restaurante, pero antes de eso, viajé a Turquía porque el restaurante vendió tres franquicias en Estambul. Me enviaron allí para abrir la franquicia y entrenar a los gerentes. Viví en Estambul durante ocho meses. Fue una experiencia increíble.”

“Más tarde, regresé a Nueva York y comencé a trabajar en consultoría de restaurantes. Fue en esa época que tuve la oportunidad de abrir una pastelería en Grand Central Market. Lo abrí cinco meses después y fue un tremendo éxito. Mis socios y yo trabajamos con los mejores productos y chefs del Tristate. Algunos panes eran horneados en París por la noche y entregado a nuestras tiendas en la mañana. Fue un período mágico de mi vida.

Hasta que se impuso una sensación de nostalgia

Luego que sus padres fallecieron, Martins decidió pasar la Navidad de 2011 en Brasil. No había visto a su familia por mucho tiempo. Emocionado por la idea de regresar, dejó todo atrás y comenzó su vida en su tierra natal. “Decidí marcharme de repente. Soy muy fuerte de mente. Cuando decido algo, lo sigo y lo hago. Planeé todo mientras estaba en Brasil. Vendí mis acciones de la compañía a mis socios, volví a los Estados Unidos para empacar mis pertenencias y, en un mes estaba volviendo a Brasil”, explicó.

Sin embargo, el entusiasmo le duró sólo diez meses, pues se sintió como un extraño en su propia casa. “He estado aquí más tiempo que el tiempo que viví en Brasil. Fue muy agradable al principio ver a mis amigos y familia. Todo era nuevo, todo era fiesta. Después, cuando la vida entró a una rutina, me di cuenta de que no había una oportunidad de trabajo allí para mí. Decidí volver y todo pasó tan rápido. Todo lo que traje a Brasil lo vendí, doné y volví a empezar de nuevo”, dijo Martins.

Un nuevo comienzo

“Durante un tiempo, trabajé en consultoría de restaurantes, y luego, recibí una propuesta de trabajo de un gran amigo para trabajar para una compañía de seguros, New York Life. Soy una persona muy extrovertida, hago amigos con facilidad y tengo mucho conocimiento, así que fue una transición fácil”, dijo Martins.

Fue a través de su trabajo actual que conoció Danbury y se enamoró de la ciudad.

“Me encantó la gente que conocí aquí. Todo era tan diferente a la prisa de Nueva York. Me sentí parte de una comunidad. Mi trabajo creció y mis clientes necesitaban que me quede. He estado viviendo en esta acogedora ciudad durante un año y medio. Tengo planes para comprar una casa y establecer mi vida aquí.”

El compromiso de Martins con la ciudad no es sólo profesional. Todos los martes, dona su tiempo en la tarde para trabajar como traductor en la clínica de la Asociación de Jericó.

“Hay una gran necesidad en la comunidad. Me parece muy interesante porque aquí la gente se ayuda mutuamente y me gusta ser parte de ella. A veces me llaman y yo traduzco por teléfono.”

Los jueves, Martins trabaja como voluntario en el proyecto AIDS Greater Danbury, un programa que brinda un amplio espectro de servicios de apoyo, educación y promoción a las personas que viven con VIH/SIDA. “Mi trabajo es interactuar con los pacientes, averiguar cuáles son sus necesidades y qué pueden hacer para mejorar su calidad de vida”, explicó.
El mensaje final para los inmigrantes que, como él, dejaron su patria en búsqueda de su sueño americano es sobre todo respetar y asimilar la cultura americana.

“La asimilación es la mejor manera de adaptarse. Este es un país justo, decente y distinguido. Traten de hacer nuevos amigos, súbanse las mangas y trabajen. Súbanse las mangas y hagan lo mejor que puedan y nada puede salir mal”, aconsejó.

“Doy gracias a Dios todos los días por la oportunidad de vivir en este país. Lo haría todo de nuevo. Me siento muy feliz aquí, y no quiero vivir en ningún otro lugar. Viajo mucho y regreso a menudo a Brasil, pero mi hogar es aquí en este país,” él concluyó.

 

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July 5, 2017

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