Para el 2017, Nuestro Deseo es Esperanza

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Editorial

Para el 2017, Nuestro Deseo es Esperanza

By Emanuela Palmares| Traducción: Jamal Fox

En nuestra última edición del año, Tribuna salió a las calles y preguntó a los lectores su opinión sobre la temporada navideña y el Año Nuevo que está a la vuelta de la esquina. Para algunos, 2016 fue un año lleno de divisiones, tensiones e incertidumbre… pero para la mayoría, como verán en nuestra historia de portada, la esperanza se mantiene fuerte y se espera un 2017 lleno de promesas.

Esperanza, por definición, es un sentimiento de expectativa y deseo de que algo suceda. Sin embargo, como muchos de nosotros que compartimos la experiencia de inmigrantes sabemos, la esperanza es un sentimiento de expectativa y deseo que impulsa la acción, inspirado por el sacrificio que nos permite forjar nuestro propio futuro.

Hace unos 22 años, mis padres llenos de esperanza tomaron acción, y partieron hacia una tierra lejana para darnos la posibilidad de un futuro limitado sólo por nuestros esfuerzos. El comienzo de nuestras vidas en EE.UU. fue difícil. Recuerdo vívidamente nuestro primer viaje al supermercado en el que mi madre, después de limpiar unas cuantas casas por primera vez, nos dijo con orgullo en su voz, apoyando su espalda con las manos, que dejaría que compremos lo que deseábamos.

Después llevamos el carrito lleno de compras a nuestro apartamento en Main Street, y luego vacío de vuelta a la tienda. Mi padre solía volver a casa del trabajo cubierto de polvo de cemento con los ojos rojos, pero en su rostro una sonrisa cansada al ver lo que habíamos hecho. Se limpiaba, cenábamos y luego íbamos a su trabajo nocturno de limpiar un supermercado mientras nosotros, los niños, esperábamos en el coche.

Sólo después de más de una década de espera de legalización, por fin pudimos visitar la aldea de mi padre en Brasil y vimos la esperanza que alimentó sus acciones, su sacrificio. Mi padre es de un pueblo escondido en el estado de Minas Gerais que hoy tiene 5.000 habitantes. Todos tienen acceso a una escuela, un hospital que parece más a una clínica, algunas calles pavimentadas, una plaza, unas pocas iglesias, unas pocas empresas, donde la mayoría de la gente vive con menos de 300 dólares al mes. Cualquier cosa más allá de lo que el pueblo ofrece ubicado a muchos kilómetros de distancia.

Hoy, después de muchos años de sacrificio, nuestra familia tiene la posibilidad de ofrecer esperanza a los niños de este pueblo. En la segunda semana de diciembre, yo fui a Brasil, a la aldea de mi padre con nuestra familia para realizar lo que se ha convertido en una tradición: organizar una fiesta de Navidad para 450 niños con fotos de Santa, salchichas, hamburguesas, trampolines, y un par de horas donde los niños sólo pueden ser niños. Sus sonrisas al conocer a Santa, saltar, comer, correr… y sus padres llenos de alegría, era la esperanza personificada.

Así que en esta temporada navideña nuestro deseo es la esperanza, una expectativa y un deseo que impulse la acción, inspirado por el sacrificio que permita forjar su propio futuro… en palabras del actor estadounidense, Bradley Whitford “Infundan su vida con la acción. No esperen a lo que suceda. Hagan que suceda. Forjen su propio futuro. Forjen su propia esperanza. Forjen su propio amor. Y cualquiera que sea su creencia, honren a su creador, sin esperar pasivamente a que la gracia baje de lo alto, sino haciendo todo lo posible para que la gracia suceda… ustedes mismos, ahora mismo, aquí en la Tierra.”

¡Felices fiestas a todos y un Año Nuevo lleno de esperanza!

 

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December 21, 2016

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