Navidad: El Camino entre la Tradición y el Consumismo

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Columnas, Little Brazil

Navidad: El Camino entre la Tradición y el Consumismo

By Karla Rensch

En un parpadeo de ojos vemos que el año está llegando a su fin. Es casi diciembre, es casi Navidad. La ciudad ya empieza a iluminarse, las casas pronto disputarán silenciosamente cuál será la mejor decorada del vecindario, arrancando más de un suspiro de los niños.

Aparte del clima encantador que flota en el aire, diciembre trae consigo el invierno, que golpea nuestra puerta con toda su fuerza. El frío nunca llega solo, suele entrar a nuestro hogar acompañado de muchas cosas, entre ellas, el consumismo …

La tradición navideña no tiene fronteras. El mundo entero celebra la Navidad y generalmente este feriado se celebra con cenas, muchos regalos y comidas y bebidas típicas. Mientras se comparte la mesa con seres queridos y sueños secretos para el año que viene, la tradición permanece viva a pesar de que el valor comercial está ganando un espacio cada vez mayor en la actualidad.

La modernidad impulsa la competencia, y no es secreto que el césped del vecino, para muchos, tiene un “tono” más verde y es este uno de los puntos de vista que alimenta el consumismo. Es así como el individuo es presentado a uno de los círculos viciosos más peligrosos y comunes, que tiene por centro y foco las compras hechas para agradar ojos ajenos, y no a uno mismo. Hay quienes creen que por obligación deben poseer siempre más y más, aunque innecesariamente, para ostentar a todos un “estatus” que la sociedad moderna exige que tenga.

Comprar es bueno porque mantiene el comercio equilibrado y genera puestos de trabajo. Es obvio que el consumo es la base de la economía. El problema reside en el exceso, en que la tarjeta de crédito deja de ser una propiedad y pasa a ser el señor absoluto del individuo, dejándolo en una posición incómoda y con problemas serios en sus finanzas y compromisos económicos.

Uno de los secretos, muy eficaz en la pelea trabada con la conciencia a la hora de la compra, es algo bien simple pero decisivo, y se trata de encarar de frente al espejo de la vanidad y hacer tres preguntas claves en la hora que surja la duda: “¿Quiero comprarlo? ¿Puedo pagar por esa compra? ¿Realmente necesito esto?” Son preguntas simples, pero llevan al comprador compulsivo a pensar al respecto y desarrollar una conciencia a la hora de consumir. Son cuestiones que pueden cambiar una historia personal. Después de todo, ¿la tarjeta de crédito es suya? ¿O usted le pertenece?

 

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November 21, 2018

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