La Historia de Pastor Silvani DaSilva

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American Dream Series

La Historia de Pastor Silvani DaSilva

By Mariana Silva - Traducción: Jamal Fox

En esta edición, nuestro invitado entrevistado para el perfil del sueño americano es el Pastor Silvani DaSilva de la Iglesia de las Asambleas de Dios en Danbury. Él comparte un poco de su viaje en los Estados Unidos, los desafíos y el amor y admiración que tiene por el país que lo ha acogido.
Nacido en un pequeño pueblo del estado de Minas Gerais, Silvani DaSilva se mudó a Sao Paulo con su familia a sus 10 años. Vivió allí hasta sus 28 cuando decidió venir a Estados Unidos con su esposa en búsqueda de sus sueños.
“Me casé en 1989 y siempre he tenido el deseo de venir aquí, algo que hice tan pronto como mi esposa, Dejane Ferreira, y yo conseguimos nuestras visas de turista. Llegamos en febrero de ese año”, recuerda.
Era invierno, según recuerda, y él no hablaba inglés. Sólo tenía un primo, que les permitió vivir con él hasta que pudieran encontrar un lugar donde vivir. Ese fue el comienzo de su viaje.
“Comencé a trabajar en jardinería, luego cuatro años como carnicero en un supermercado, y luego, decidí ayudar a mi esposa a limpiar casas”.
Hijos
“Tuvimos tres hijos en Brasil y todos fallecieron cuando aún eran bebés por complicaciones de sangre. Nuestro tercer hijo, Lucas, nació perfecto, sin problemas de salud. Vivió durante 21 días y, en cuestión de horas, se enfermó y murió en medio de la noche. No podemos explicar por qué sucedió todo eso.”
Pasaron los años y con su traslado a los Estados Unidos, ellos decidieron dejar de tratar de tener más hijos. Sin embargo, después de un tiempo, se dieron cuenta de que había más recursos disponibles aquí y trataron una vez más tener un bebé.
“Nuestra hija, Nataniele, nació en 2010. Durante el embarazo, nos enteramos de que ella ya tenía alguna enfermedad en desarrollo. Ella nació en una cesárea después de 27 semanas, con un peso de 850 gramos. La mantuvieron en el hospital durante 109 días para ganar tiempo y ser monitoreada”.
“Algunos doctores dijeron que ella no pasaría las 10 libras, que tenía una condición de desarrollo y probablemente la perderíamos. Ya pasaron siete años… ahora pesa 42 libras. Aunque no habla ni camina todavía, entiende todo lo que decimos. Ella puede expresar algunas cosas. Ella asiste a una escuela especial, y los doctores especialistas la ayudan. Ella se está desarrollando gradualmente, un día a la vez, creciendo y volviéndose más activa. La vida de mi hija es un verdadero milagro”, enfatiza.
“Mi vida religiosa comenzó en Brasil”

Proveniente de una familia cristiana, el pastor DaSilva, desde que era un niño, sintió el llamado de predicar, ministrar y dirigir una iglesia. “Yo fui bautizado en la Iglesia de la Asamblea de Dios a los 14 años, y desde entonces, he dedicado mi vida a predicar el Evangelio y el estudio de la Biblia.

Me convertí en un presbítero en Brasil, que es un ministro de segundo orden en la jerarquía de la iglesia. Asistí a un pastor, y vine a América bajo el mismo título con una carta que me da permiso para mudarme aquí. Mi vida como ministro comenzó a desarrollarse más en ese momento. Me hice evangelista en 2004 y estaba preparado para el ministerio “, explica.

 

“Recuerdos notables en mi vida”


“El nacimiento de mi hija marcó mi vida en 2010. Nos enfrentamos a muchos desafíos y dificultades con su nacimiento. No podíamos dormir bien. Tenía varias complicaciones, dolor y reflujo ácido. Siempre tuvimos miedo de que algo le pasara si nosotros nos dormíamos. Gracias a Dios hoy ella duerme toda la noche y no tenemos que vigilarla ni temer que suceda algo en medio de la noche “.
“2010 y 2011 fueron años notables y muy difíciles, dos de los más tristes de mi vida aquí en los Estados Unidos, pero debía seguir adelante, servir y predicar, no podía mostrar tristeza y, a cambio, los mensajes que me inspiraron a entregar fueron los más profundos de mi vida. Desde entonces, Dios ha bendecido nuestra iglesia y mi vida personal, y sólo puedo estar agradecido”.
Para el pastor DaSilva, Estados Unidos es más que una patria. Es un país acogedor en el que las personas son tratadas con dignidad. “Pude tener cosas aquí que no tuve la oportunidad de lograr en Brasil. No tenía dinero para comprar ni una bolsa de palomitas de maíz vendida en la estación de tren. Hoy, el poder estar aquí, como ciudadano americano, hablando inglés y viviendo el sueño americano, no es mío, es de Dios”, concluye.

 

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January 27, 2017

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